Como despedida antes de vacaciones, os enlazamos un interesante fragmento de Los Simpsons en el que Lisa asiste a un recital poético de Robert Pinsky: aquí encontraréis el momento del capítulo en el que Pinksy lee un poema, y también ese poema traducido por el joven poeta salmantino Andrés Catalán, autor del blog al que os dirigimos.
También os recomendamos que leáis este texto: se trata de una aproximación muy original al Cantar de Mio Cid, obra que hemos estudiado este trimestre, y además es una muy buena reflexión acerca de la enseñanza actual. ¿Tú qué opinas? ¿Crees que se enseña mal la literatura?
Y, por último, os dejamos un divertido vídeo en el que la poesía es protagonista. ¿Habéis visto algo parecido a esto en la biblioteca del centro?
¡Nuria y Rodrigo os deseamos feliz Navidad y próspero 2013!
Esta entrada está concebida como un espacio para compartir vuestras creaciones: redacciones, presentaciones en power point, viñetas de cómic, reseñas de libros y películas, carteles y mapas conceptuales interactivos...¡Te animamos a aportar tu granito de arena y a comentar las publicaciones de tus compañeros!
Posible práctica. Los profesores de Lengua y Literatura de una serie de institutos españoles han planteado a sus estudiantes la posibilidad de realizar una actividad literaria consistente en crear un mapa interactivo que recoja losdistintos puntos de una ciudad vinculados a una obra literaria o a un autor determinados. Gracias a este proyecto, conocido con el nombre de "Callejeros literarios", se han diseñado interesantes rutas literarias por diversas zonas de la geografía española. En este enlace de google maps puedes echar un vistazo a la ruta literaria que refleja el deambular por Barcelona de Andrea, la protagonista de la novela Nada, de Carmen Laforet; también es interesante el siguiente vídeo de presentación del proyecto: "Callejeros literarios":
Ahora os animo a que creemos una ruta literaria de la ciudad de Oviedo, atendiendo, por ejemplo, a las calles que poseen nombres de ciertos autores literarios, o a las zonas a las que aluden obras como La Regenta de Clarín. Después, colgaremos en esta entrada nuestro mapa interactivo. ¿Qué os parece la idea? Si alguien quiere ir informándose acerca de la elaboración de este tipo de mapas, aquí os cuelgo una presentación al respecto:
Cuando interpretamos un enunciado no solo tenemos en cuenta la información que se codifica; estamos programados para adivinar la intención que puede tener un hablante al pronunciar unas palabras determinadas, de manera que en cada situación concreta de comunicación aportaremos todos los datos que sean necesarios para llegar a una interpretación del mensaje que, suponemos, es la que quiere transmitirnos nuestro interlocutor. Así, por ejemplo, ante un enunciado como “Hace frío aquí dentro” la información explícita o codificada no es otra que la constatación de que en un lugar determinado la temperatura es baja. Ahora bien, en una situación concreta podemos deducir que lo que nuestro interlocutor pretende con su enunciado es que cerremos la ventana. Para interpretar un texto, sea cual sea su extensión, tampoco nos basamos en exclusiva en lo que se ha codificado, sino en lo que el texto puede querer decir; esto es, para la adecuada interpretación de un texto el destinatario tendrá que aceptar que existe una intención comunicativa determinada y aportará los datos necesarios para construir mensajes relevantes y coherentes. Así, por ejemplo, los carteles, los eslóganes publicitarios, los anuncios por palabras o las señales, al estar integrados normalmente por palabras sueltas, requieren que sea el interlocutor el que establezca los vínculos necesarios para llegar a una comprensión satisfactoria del mensaje:
Ya que no sería relevante que se nos informase de que en una zona determinada hay niños que juegan despacio, establecemos los siguientes vínculos entre las palabras: “Puede haber niños jugando. Conduzca despacio”.
De la misma manera, no rechazamos un texto agramatical, sino que tratamos de interpretarlo suponiendo razonablemente lo que el emisor quiere decir:
Juan trombón las todas fiestas toca.
La natación un deporte es consistiendo en el desplazamiento
de una persona por la agua sin tocar el suelo. Tiene efectos positivo muy mucho
a la salud de quienes practican.
Por lo tanto, el significado de un mensaje no solo lo entendemos en función de las palabras y la estructura de las oraciones empleadas para transmitir ese mensaje. Nos apoyamos en esos elementos para llegar a una interpretación, pero es un error pensar que, para comprender un texto, solo operamos con la información codificada.
• Prácticas:escoge uno de los dos ejercicios que figuran acontinuación. Los pondremos en común en clase el día 11 de enero.
-Lee el texto y determina si la coherencia de un mensaje puede depender, en buena medida, del pacto comunicativo que han asumido los interlocutores:
Viejo de la Flauta –Eso es del triciclo
Climando –¿El qué?
Viejo –Lo del cansancio
Climando –Claro, como que me hepasadotoda latarde llevando
niños. Me duelen sobre todo los sobacos.
Viejo –Eso será de llevar alpargatas. A mí me ocurre una
cosa muy parecida, de tanto tocar la flauta me duelen las rodillas.
(Ambos hablan precipitadamente) Climando –Eso será de usar sombrero. A míme ocurre una cosa muy
parecida, de tanto ayunar me duelen las uñas.
Viejo –(Disgustadísimo) Eso será de tomar agua de fuente de
la plaza. A mí me ocurre una cosa parecida, de tanto usar pantalones me duelen
las cejas.
Climando –(Agresivo) Eso será de no estar casado. A mí me ocurre
una cosa parecida, de tanto dormir me duelen los pañuelos.
Viejo –(Violento) Eso será de no comprar billetes de
lotería. A mí me pasa una cosa muy parecida, de tanto andar me duelen los pelos
de la cabeza.
Climando –(Alborozado) ¡Falso! ¡Falso!
Viejo –¿Falso?
Climando –Sí, sí, es falso, a usted no le pueden doler todos los
pelos de la cabeza porque es calvo.
Viejo –Me has hecho trampa.
Climando –No, no, si quiere comenzamos otra vez.
Viejo –Imposible. Tú razonas mejor que yo y con la razón
siempre se gana.
-Lee el siguiente texto y plantéate estas preguntas: ¿existe una relación entre los distintos enunciados que nos permita afirmar que el texto es unitario?; de ser así, ¿sientes que esos lazos conducen a una interpretación coherente de lo que has leído?
A través de la cerca, entre los huecos de las flores ensortijadas, yo los veía dar golpes. Venían hacia donde estaba la bandera y yo los seguía desde la cerca. Luster estaba buscando entre la hierba junto al árbol de las flores. Sacaban la bandera y daban golpes. Luego volvieron a meter la bandera y se fueron al bancal y uno dio un golpe y otro dio un golpe. Después siguieron y yo fui por la cerca. Luster se alejó del árbol de las flores y fuimos por la cerca y se pararon y nosotros nos paramos y yo miré a través de la cerca mientras Luster buscaba entre la hierba. (William Faulkner, El ruido y la furia)
• Investiga en la red.
-En este enlace encontrarás una crítica de Elruido y la furia. Te dará pistas acerca de la actividad que sedescribe en el fragmento de texto de la práctica y también sobre el narrador Con esos datos, ¿sientes que entiendes mejor el texto? ¿Podríamos decir que la fuente de la coherencia está, en cierto sentido, fuera del texto y que no hay que buscarla en las palabras que aparecen en la página? Para saber algo más acerca de William Faulkner, puedes ver el siguiente vídeo:
- Para que un anuncio por palabras cobre coherencia, el lector se ve a menudo obligado a añadir algunos datos y conexiones. Entra en esta página web de anuncios por palabras y añade como comentario algún ejemplo que consideres representativo.
-¿Creéis que los signos de puntuación pueden jugar un papel determinante en la interpretación de los textos? En el siguiente PDF podéis leer algunos ejemplos que os ayudarán a responder la pregunta: Signos de puntuación e interpretación de textos
El cine
norteamericano y las novelas de mosqueteros parecen habernos acostumbrado a que
solo los apellidos ingleses y franceses tienen cabida en el terreno de la
leyenda. Mucho se ha escrito, por ejemplo, sobre la existencia o inexistencia
de Shakespeare, y sobre quién escribió verdaderamente sus obras.
De hecho,
durante mucho tiempo gozó de cierto predicamento la idea de que Shakespeare, un mediocre actor sin
formación suficiente como para escribir lo que presuntamente escribió, mató en
realidad al autor genial de las obras que luego haría pasar por suyas. Uno de esos posibles verdaderos autores de cuanto Shakespeare escribiera, Philip
Marlowe, murió en extrañas circunstancias cuando, muy joven, saboreaba ya las
mieles del éxito, unos meses antes de que comenzase la fulgurante carrera de
Shakespeare. ¿Y si Shakespeare hubiera matado a Marlowe y se hubiese quedado
con sus manuscritos?
Menos
peregrinos y no menos apasionantes misterios abundan en nuestra propia
literatura, incluso en nuestra propia región. Hoy quiero contaros una de esas
historias, tan solo una de tantas: la historia de Francisco Bances Candamo (1662-1704),
un destacado poeta y dramaturgo que llegó tarde a casi todo y del que apenas se
acuerdan, en algún capitulillo marginal, los más cumplidos tratados de
Historia de la Literatura. Juan
Luis Alborg, autor de proverbial minuciosidad anglosajona, le reserva en el tomo dos de su magna Historia de la literatura españolauna página como
dramaturgo poscalderoniano y una rápida mención como poeta posgongorino.
Con todo, Bances,
uno de los mejores poetas asturianos, gozó de un éxito en vida formidable, y su
historia, enigmática y misteriosa, merece una novela. Bances es un caso único
de la literatura española, pues fue nombrado por Decreto Real «Dramaturgo de
Cámara» del Rey Carlos II, lo que jamás había sucedido y nunca volvería a
suceder. Además, logró el puesto cuando aún no contaba veinticinco años, y gozó
del favor y la estima de sus contemporáneos. Su ascenso fue meteórico. Muerto
su padre cuando era muy niño, fue mandado por su madre desde su Avilés natal a
Sevilla a los nueve años, donde contó con la ayuda de un tío suyo que
disfrutaba de una canonjía. Se formó en Sevilla, tomó las órdenes menores y estudió
Leyes y Letras en la
Universidad; muerto también su tío, partió a Madrid en 1684
en busca de fortuna. Su ascenso fue tan rápido (llegó a Madrid como desconocido
y fue nombrado dramaturgo de cámara casi sin solución de continuidad), que no
pudo dejar de causar sospechas. De hecho, al poco de llegar a la Corte, Bances fue herido de
una estocada en el pecho en un rifirrafe, pues unos encapuchados lo esperaron
una noche a la puerta de su casa. Salió con vida y, según se cuenta, el Rey
mandó enarenar y atajar la calle en que Bances vivía para que no le molestaran
durante su recuperación (asistida por el propio médico real) el ruido de los
carruajes. Alborg supone que Bances era visto con recelo por su éxito
fulgurante y que ello ocasionó la emboscada. El caso es que a este incidente
siguieron años de gloria, estrenos aplaudidísimos y vida cómoda y regalada en
los ambientes más exquisitos. En este periodo alumbró obras tales como Por su rey y por su dama (1685), El duelo contra su dama (1689) Las mesas de la fortuna, El esclavo en grillos de oro, Cómo se curan los celos y Orlando furioso
(1692), que entonces todo el mundo conocía y de las que hoy solo tienen noticia
los más exigentes eruditos. Pero, en ese momento de plenitud, algo extraño hubo
de suceder. Algo que no sabemos y ni siquiera intuimos. Bances abandonó motu proprio su puesto de dramaturgo de
cámara, y fue destinado a un rincón en la Administración
acorde con sus estudios: empezó a desempeñar pequeños trabajos funcionariales
en provincias, cada año en un destino distinto, siempre alejado de Madrid y sus
oropeles: Cabra, Baeza, Ocaña, quizá el norte de África se sucedieron en su
andadura. Siguió estrenando algunas obras, pero menos y menos exitosas ―Más vale el hombre que el nombre (1696),
¿Cuál es afecto mayor, lealtad, honra o
amor? (1697)―. Los títulos de estos textos insinúan ya su desencanto, lo
mismo que varios sonetos en que da la vuelta al tópico del Beatus Ille y denuncia las infamias de la vida provinciana y
campestre, exhibiendo su añoranza de la capaital; trasluce todo ello que no
debió ser muy placentera su vida lejos de la Corte. Murió en 1704 durante
uno de sus incómodos viajes, a los 42 años, olvidado; él, que a los 25 era el
dramaturgo más envidiado de Madrid.
De misterios están repletas nuestras letras. Fíjate en el misterioso asesinato que se narra en los tres primeros párrafos de este artículo. ¿Quiénes fueron sus protagonistas? Investiga un poco sobre ellos y sobre el famoso suceso, conocido como Crimen del Eslava.